Ella era una flor en un pasaje congelado, sus pétalos perdían el color tan vivo del buen tiempo, no renacían, y las gotas de rocío se congelaban poco a poco, dolorosamente. ¿Nadie veía sus zonas marchitas?
Pero las flores no podían gritar, solo podían bailar en contra del viento y esperar a que este no arrancase ningún pétalo.
El invierno estaba siendo demasiado largo y la primavera se le antojaba como una luz de calor lejana.
¿Cómo sobrevivir sin protección? Quería gritar, quería pedir ayuda, alguien que protegiese a la débil flor de color rosada. Pero no podía, porque el viento y el mal tiempo eran los únicos que acudían.
Un rayo amenazaba con caer desde arriba hacia ella.
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martes, 17 de marzo de 2015
lunes, 10 de noviembre de 2014
Corazones férreos.
Corazones descuartizados, oscuros, inservibles, averiados, corrompidos, afeados, desfigurados.
¿Hay un paradero llano para estos corazones?
Quizás las tierras lejanas que se vislumbran dificultosamente si tu vista está rota como tu corazón son el lugar donde destinados están los corazones caídos a parar.
Vamos a hacer un intento de reparar lo que un día se desbarató, se dañó.
Coge tus manos llenas de heridas de agujas de tantos intentos fallidos de coser corazones y hazlo una vez más.
Embellece, recompone, cose, pega, arregla. Quizás esta es la buena.
Mira como suenan las campanas de la isla de los corazones rotos, se alegran de librarse de uno más. Ya no hay espacio para ninguno más.
Las personas oscuras, profesionales de lo funesto siguen al acecho entre las sombras.
Lo que ellos no saben es que nos estamos creando nuevos corazones férreos.
Que ya no dañan, ya no afectan sus palabras perniciosas. Nuestros oídos se han hecho de seda. Oyen todo, pero no todo escuchan.
¿Hay un paradero llano para estos corazones?
Quizás las tierras lejanas que se vislumbran dificultosamente si tu vista está rota como tu corazón son el lugar donde destinados están los corazones caídos a parar.
Vamos a hacer un intento de reparar lo que un día se desbarató, se dañó.
Coge tus manos llenas de heridas de agujas de tantos intentos fallidos de coser corazones y hazlo una vez más.
Embellece, recompone, cose, pega, arregla. Quizás esta es la buena.
Mira como suenan las campanas de la isla de los corazones rotos, se alegran de librarse de uno más. Ya no hay espacio para ninguno más.
Las personas oscuras, profesionales de lo funesto siguen al acecho entre las sombras.
Lo que ellos no saben es que nos estamos creando nuevos corazones férreos.
Que ya no dañan, ya no afectan sus palabras perniciosas. Nuestros oídos se han hecho de seda. Oyen todo, pero no todo escuchan.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Dos.
La vida es como el arte: cuando lo haces de corazón, te sale la mejor obra, cuando lo haces para quedar bien con los demás, es probable que jamás trascienda.
Gozar secretamente del caos y la distorsión sabiendo que los demás piensan al revés mientras que uno es el que está en posesión de la verdad no es fácil. Ser alguien que todos los días está esperando una señal divina que lo transporte a un lugar adecuado, tampoco es sencillo. Es incómodo tener opiniones ridículas, sobre todo cuando de repente tú mismo ya no entiendes nada. Ser amante de la belleza, pero no de la que otros conciben como tal, significa poseer la mente de un creador.
viernes, 23 de mayo de 2014
Sucker punch.
Todos tenemos un ángel, un guardián que nos protege. No sabemos que forma adoptará, un día un anciano, al siguiente una niña. Pero las apariencias engañan, pueden ser tan fieros como cualquier dragón. Aún así no están aquí para librar nuestras batallas, sino para susurrarnos que es cosa nuestra, que cada uno de nosotros tiene el poder sobre los mundos que crea. Podemos negar la existencia de nuestros ángeles, convencernos de que no pueden ser reales, pero aparecen de todas formas, en los sitios más extraños y en los momentos más extraños. Pueden hablarnos a través de cualquier personaje que podamos imaginarnos, nos gritarán a través de demonios si es necesario.. Retándonos, desafiándonos a luchar
¿Quién honra a quiénes queremos con la vida que vivimos? ¿Quién envía monstruos para que nos maten y al mismo tiempo nos susurren que jamás moriremos? ¿Quién nos enseña qué es real y cómo reírnos de las mentiras? ¿Quién decide porque vivimos y qué defenderemos con nuestra propia vida? ¿Quién nos encadena? ¿Y quién tiene la llave que puede hacernos libres? Eres tú, tienes todas las armas que necesitas, ahora lucha.
-Fragmentos de la película Sucker Punch.
¿Quién honra a quiénes queremos con la vida que vivimos? ¿Quién envía monstruos para que nos maten y al mismo tiempo nos susurren que jamás moriremos? ¿Quién nos enseña qué es real y cómo reírnos de las mentiras? ¿Quién decide porque vivimos y qué defenderemos con nuestra propia vida? ¿Quién nos encadena? ¿Y quién tiene la llave que puede hacernos libres? Eres tú, tienes todas las armas que necesitas, ahora lucha.
-Fragmentos de la película Sucker Punch.
viernes, 14 de marzo de 2014
Metáfora.
Veo una mirada triste, y eso me recuerda donde estoy, en un túnel que parece tan largo que su luz nunca será alcanzada por mis desesperadas manos. Doy un grito al vacío pidiendo ayuda, suplicando por mi alma, pero nadie me escucha. ¿Alguna vez alguien lo hizo? ¿O solo había sido una ilusión que se fue desvaneciendo en las garras del tiempo?
A veces en este túnel había tocado fondo, pero también había tocado los rayos de luz que reflejaba el principio. Había intentado salir, había picado las paredes, pero nunca conseguí más que unos agujeros que al final dolían más.
Me daba la sensación de que si alcanzaba el final algo agridulce pasaría, algo malo pero que con ello traería la calma y la paz.
A los días cuando en el exterior alguien decidió que era mi hora llegué al final del túnel, y entonces la cruel y fría verdad me golpeó, aquello no había sido un túnel, había sido mi cabeza.
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