jueves, 23 de marzo de 2017

Mi diario. (vídeo)

Hola a todos! Hoy pasaba por aquí para hablaros sobre mi diario, y los beneficios que me ha traído, creo que no mucha gente se lo replantea, pero un diario puede curarte por dentro de una forma sorprendente, aquí os dejo el vídeo :)


miércoles, 1 de marzo de 2017

Mi canal de youtube y algo más.

Hola hola! ¿Qué tal? Bueno, siento mucha lástima porque sé que he perdido todos los lectores por mi mala cabeza, los últimos dos años han sido dos años llenos de cambios y los últimos meses no han sido los mejores, pero estoy por aquí y quiero que lo sepáis. Si aún seguís con curiosidad por saber de mí debo decir que he empezado dos nuevos proyectos. Estoy escribiendo un libro en wattpad para que todos los podáis leer, y también he comenzado un canal en youtube. Si hay alguien ahí y le apetece darme su opinión sería genial, sino, al menos se ha intentado. He echado esto de menos!

https://www.youtube.com/watch?v=eDDW2PNWlMg&feature=youtu.be


 <- aqui.="" click="" p="">Perfil en wattpad: https://www.wattpad.com/user/BelagileAstra



jueves, 4 de agosto de 2016

¿Cómo es vivir en una residencia de estudiantes?

Yo, como muchos otros, tuve que tomar la decisión de marcharme de casa para estudiar el año pasado, debo de decir que con mucha ilusión en un principio, pero con una dificultad horrible que encontré sin esperarlo al llegar a la residencia.
Me fui a una residencia porque siempre he sido un poco cortada y tímida y además quería conocer gente nueve y de diferentes sitios, así que escogí una residencia femenina, en la que todos los servicios estaban completos menos la limpieza de nuestras habitaciones, que iba por nuestra cuenta. En principio escogí habitación con compañera, pero el primer día cuando llegué las cosas no fueron como esperaba. Mi compañera y yo no congeniamos, así que me cambié a una individual, ya que yo había hecho amigas por mi cuenta, y en tan solo dos días ya tenía a mi grupo de amigas.
El primer día que llegas todo el mundo está abierto a conocer gente, así que ese es básicamente el momento donde tienes que integrarte, pues cuando todo el mundo hace sus grupos es muchísimo más difícil.
No te vas a llevar bien con todo el mundo, sois muchos conviviendo y hay roces, o pullitas, o ese tipo de cosas, pero las cosas buenas superan a las malas con creces.
Vivir en una residencia es una experiencia muy buena, y lo más importante te enseña muchísimas lecciones, te cambia como persona. Yo aprendí a ser independiente, a saber cómo recomponerme después de un día malo sin ayuda, a moverme en una ciudad desconocida, a abrirme a la gente sin miedo, a enfrentarme a mis problemas en general. Estar fuera de tu zona de confort te trae cosas buenísimas, por supuesto no todo es un camino de rosas, pero al final solo te quedas con las cosas buenas.
Yo me sentí muy sola en muchas ocasiones, y no importaba si estaba en el comedor rodeada de gente, con mis amigas o en la oscuridad de mi habitación, reflexionando sobre lo que me hacía tanto mal. Eché mucho de menos a mis padres y a mi perra, y fue algo que no pude superar del todo, incluso después de haberme ido. Pero si no estáis muy apegados a vuestra familia eso no os pasará a vosotros.
Tenéis que tener en cuenta que al irte a una residencia estás aceptado el estilo de vida que tienen ahí, si no la vas a respetar es mejor que te vayas a un piso. Aunque recuerda que si crees que no estás preparado para las responsabilidades de un piso una residencia siempre es mejor opción. Además, si no conoces a nadie en la ciudad es la mejor de las opciones, pues no tendrás el problema de no hacer amigos, pero recuerda que tienes que mantenerte siempre abierto (sobre todo el primer día).

Funcionamiento de la residencia.

Cada residencia funciona de una forma diferente, eso es algo que tú tendrás que mirar en su página web, aunque la mayoría tienen horarios, si no los tienen suelen ser algunos colegios mayores o pisos grandes tutelados. Mi horario era de 7:00 a 11:00 de lunes a jueves, los sábados y viernes estaban todo el día abierto, y los domingos solo hasta las 12:00. Este es uno de los motivos por los que no me gustaba demasiado ese estilo de vida, pero en pocos días de acostumbras. Además suelen tener un registro donde tú tienes tu número de habitación y clave y tienes que poner cuándo estás fuera y cuándo vuelves. Aunque recordad que este es solo mi caso.
Las comidas también tienen horario, pero si tú tienes que comer más tarde por horario de clases (yo comía cada día tarde por mis clases), te apuntas en una lista y te guardan la comida, así que normalmente siempre hay gente regazada comiendo más tarde.

Respecto a lo demás poco queda que decir, mi experiencia en la residencia fue buena, aunque también tuve muchos malos momentos en los que me veía muy sola, como resultado de vivir sola en una habitación, pero mis amigas de la residencia siempre estuvieron ahí para apoyarme, y eso es lo bueno de la residencia, que las amigas que te echas ahí son más especiales, el vínculo es diferente ya que estáis solas, sin familia, así que la final os acabáis convirtiendo en una pequeña familia, en hermanas. Solo tienes que saber quién merece la pena, saber pasártelo bien, tener momentos para ti misma, y cuando te sientas solo, recordar que todo el mundo ha estado ahí, y que no pasa nada si necesitas ayuda, una charla, o consejo.

Es una experiencia de lo más enrriquecedora y que siempre estará en vuestros corazones.
Yo este segundo año me voy con mis amigas de la residencia a un piso, y es eso solo demuestra que lo que he dicho de que son cómo tu familia es verdad, y es que las amistades fuera de tu ciudad siempre son muy especiales.

Espero que os haya servido y si tenéis alguna duda preguntadme lo que queráis, estaré encantada de resolver cualquier pregunta.

Las mejores cosas pasan fuera de tu zona de confort.

Personas cactus.

Siempre consideré que era una persona cactus. Algunos somos así, nos hemos conformado con poco de lo que nos daban, ahora piensan que con regarnos una vez al año podremos con todo, que no pasamos sed. Nos han herido, por eso hemos desarrollado barreras y murallas y nadie se atreve a traspasarlas para entregarnos una dosis de agua. Nos hemos acostumbrado a abastecernos de la poca agua que queda en nuestras raíces, de ese amor que una vez nos dieron y guardamos un poquito de reserva y por si acaso. Y seguimos volviendo cada noche entre las espinas que hemos ido creando con el día y con la luz de las estrellas de guía. Hemos llegado demasiado cansados a la cama, con restos de espinas y sangre y no nos las hemos quitado antes de irnos a dormir, y así ha sido como día tras día la muralla se ha ido engrosando, ahora parece demasiado difícil y doloroso quitarlas, por eso nos las seguimos dejando, por vergüenza, pena, miedo al dolor... cada quien con sus razones. Supongo que en parte sigo con miedo de volver a atravesar esa ventana que yo creía abierta y supe que no lo estaba cuando me estampé contra el cristal, ahora pienso que todas están cerradas aunque note el frío colándose por ellas. No sé qué pasa, no sé por qué sigo poniéndome metáforas a mí misma para poder entenderme, sé que nunca lo haré, que no vale con decir que soy un cactus, o un bolígrafo con tinta que un día, solo un día decidió dejar de pintar y nadie se atreve a volver a usarlo, o un cenicero donde todos apagan sus tristezas, y que por eso estoy llena de quemaduras. Por muchas metáforas que me atribuya, seguiré sin entenderme.